jueves, 10 de julio de 2008

Mi tía: Gaby


Ésta que me tiene a upa es mi tía Gaby. Ella es la que está armando este blog mío; o sea, ella es la que escribe como si fuera yo (no crean que yo estoy haciéndome mi blog; ¡no tengo tiempo para estas cosas!)

Mi tía tiene el loco sueño de trabajar como traductora cuando se reciba y está obsesionada con el lenguaje, su importancia, los idiomas y la ortografía y puntuación (si encuentran algún error, éste es el lugar perfecto para escracharla). Ella es de un pueblito perdido en el interior, donde están sus padres, la abuela postiza Betty y el abuelo postizo Emir, que disfrutan de la dicha de no tener que aguantarla ya todos los días (¿por qué yo sí?).

Ella suele no ser tan permisiva como lo es mi madre: no me deja tomar agua de la canilla, por ejemplo, y me tira agua cuando intento hacer pis en la bañera (mi mamá sólo me grita de lejos, pero yo hago como que no la escucho). Cuando vamos a hacer noni, y a mí se me ocurre dormir con ella, es un embole porque se levanta mil veces antes de dormirse, y a mí me mueve toda; no entiendo por qué no se acomoda, se duerme y ya, si no es tan difícil. Lo bueno que tiene es que sus amigos son re piolas conmigo, como la tía Dani y el tío Nico, aunque a veces también he discutido con ellos.

Discusiones con mi tía tengo bastante seguido, aunque más con mi mamá porque está todo el día en casa. Una vez, le clavé un colmillito a mi tía cuando estábamos por dormir (¡no pude aguantar la tentación!) y la dejé sangrando; hasta tuvo que levantarse al baño para lavarse el huequito y ponerse una venda. Encima, después, ¡me cerró la puerta de la pieza y no me quería dejar entrar a hacer noni! ¿Pueden creer? ¡Qué mala onda!